martes, 13 de enero de 2009

DE SOBRA

Y tú qué tienes que decir,
si eres la reencarnación del fracaso,
si sólo con tu voz se derrumba la esperanza,
y eres la sombra que me persigue y a la que nunca hago caso.
Y tú que tanto sabes y conoces,
aprende a estrechar el espacio
por el que fluye tu imaginación,
por la que sientes gran devoción,
si es que eres consciente de tanto delirio,
que para subir al cielo no hacen falta peldaños
y para bajar al infierno están los viajes baratos.
No subestimes las mentes ajenas
pues tu inteligencia llegó a su destino
y no existe rival,
ni muerto ni vivo,
que no se ría de tu ignorancia,
pero yo sí me río
de tu fragancia

2 comentarios:

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  2. Hermosa la construciòn de tu poema.

    Me encanto, felicidades.

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